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Gabriel Rolón: la nostalgia no es un refugio, el presente sigue siendo nuestro

El reconocido psicólogo y escritor analiza cómo la melancolía por el pasado nos impide vivir plenamente el hoy.

Por Redacción 2026-06-26 Fuente: La Nacion AR 2 vistas ⏱ calculando…
Gabriel Rolón: la nostalgia no es un refugio, el presente sigue siendo nuestro

Imagen: La Nacion AR

Lo esencial

  • La nostalgia excesiva puede obstaculizar la vida en el presente
  • Es válido recordar momentos felices, pero no quedarse atrapado en ellos
  • El verdadero bienestar requiere equilibrio entre pasado y presente

El psicólogo y escritor Gabriel Rolón abordó en una reciente entrevista los desafíos emocionales que enfrenta la sociedad contemporánea, enfatizando la importancia de encontrar un equilibrio entre honrar los recuerdos felices y construir una vida plena en el presente. Según el profesional, existe una tendencia generalizada a quedarse atrapado en momentos memorables del pasado, lo que termina obstaculizando la capacidad de disfrutar y vivir con plenitud el aquí y ahora.

En el contexto actual, marcado por la velocidad de los cambios y la incertidumbre, muchas personas encuentran consuelo en la nostalgia. Rolón reconoce que es legítimo valorar y recordar los momentos felices vividos, ya que estos conforman nuestra historia personal y nos ayudan a comprender quiénes somos. Sin embargo, advierte sobre los riesgos de permitir que estos recuerdos se conviertan en una prisión emocional que nos aleje del presente.

La trampa de vivir en el pasado

El escritor profundiza en cómo la melancolía excesiva por lo que fue puede transformarse en un obstáculo para el bienestar mental. Cuando la mente se enfoca constantemente en momentos que ya no pueden recuperarse, se genera una brecha entre la realidad presente y las expectativas basadas en experiencias anteriores. Esta desconexión, según Rolón, es uno de los factores que contribuyen a la ansiedad y la depresión en la sociedad moderna.

Rolón subraya que reconocer la existencia de momentos felices en el pasado es válido y necesario para la construcción de la identidad personal. No se trata de negar o minimizar esas experiencias, sino de integrarlas de manera saludable en la narrativa de nuestras vidas. El desafío radica en comprender que aunque esos momentos fueron reales y significativos, pertenecen al territorio de lo irrecuperable, y que nuestra energía emocional debe canalizarse hacia la creación de nuevas experiencias en el presente.

El psicólogo invita a repensar la relación que mantenemos con el tiempo y los recuerdos. En lugar de verse como una pérdida irreversible, el paso del tiempo puede entenderse como una oportunidad continua de crear nuevas historias. Esta perspectiva no implica olvidar el pasado, sino más bien aprender a convivir con él sin que este condicione excesivamente las decisiones y emociones del presente.

Para Rolón, la verdadera felicidad reside en la capacidad de mantener la esperanza en el futuro mientras se valora lo vivido, sin convertir la nostalgia en un refugio permanente. El camino hacia una vida más plena pasa por aceptar que lo que fue fue, honrarlo cuando sea necesario, pero mantener la mirada atenta a las posibilidades que cada nuevo día ofrece.