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Nacional

La ventaja emocional de los nacidos entre 1945 y 1965 frente a generaciones actuales

Mientras la inteligencia artificial avanza, expertos advierten que la inteligencia emocional se estanca en nuevas generaciones, favoreciendo a la población de tercera edad.

Por Redacción 2026-06-27 Fuente: El Comercio 1 vistas ⏱ calculando…
La ventaja emocional de los nacidos entre 1945 y 1965 frente a generaciones actuales

Imagen: El Comercio

Lo esencial

  • Los nacidos entre 1945-1965 tienen mayor control emocional que generaciones más jóvenes
  • La inteligencia emocional se estanca en nuevas generaciones por exceso de tecnología
  • El contacto directo sin mediadores digitales desarrolló mejores habilidades emocionales en los mayores

La inteligencia emocional, esa capacidad fundamental para reconocer, comprender y gestionar las emociones propias y ajenas, representa una ventaja significativa para las personas nacidas entre 1945 y 1965, conocidas como la generación de la postguerra y Baby Boomers. Según análisis desde la psicología contemporánea, este grupo demográfico mantiene un control emocional superior al de las generaciones más jóvenes, a pesar del avance tecnológico sin precedentes que caracteriza a nuestros tiempos.

En contraste con el desarrollo exponencial de la inteligencia artificial y las tecnologías digitales, la inteligencia emocional de los adultos jóvenes y menores de edad ha mostrado tendencias preocupantes de estancamiento. Los expertos atribuyen este fenómeno a factores como el aumento del tiempo de pantalla, la reducción de interacciones cara a cara y los cambios en la estructura social que caracterizan a la era digital. Mientras tanto, los mayores, formados en contextos donde la comunicación directa era inevitable, desarrollaron habilidades emocionales más robustas.

¿Qué diferencia la inteligencia emocional entre generaciones?

La generación nacida tras la Segunda Guerra Mundial creció en ambientes donde el contacto físico, la conversación directa y la resolución de conflictos personales eran la norma. Estas experiencias cotidianas requería desarrollar destrezas para leer lenguaje corporal, empatía genuina y manejo de frustración sin mediadores tecnológicos. Estos años formativos crearon adultos con mayor conciencia emocional y capacidad para adaptarse a situaciones interpersonales complejas.

En contraste, las nuevas generaciones han crecido inmersas en un entorno digital donde gran parte de su comunicación es mediatizada por pantallas. Los expertos advierten que esta mediación reduce la exposición a matices emocionales complejos y limita el desarrollo de ciertas competencias sociales. Además, la exposición a estímulos constantes y la cultura de la inmediatez puede haber afectado la capacidad de reflexión emocional profunda que caracterizaba a generaciones anteriores.

Los profesionales de la psicología destacan que esta ventaja emocional de los mayores no representa simplemente nostalgia o romanticismo del pasado, sino una realidad medible en términos de estabilidad emocional, capacidad de resolución de problemas interpersonales y resiliencia ante adversidades. En un mundo donde la inteligencia artificial se desarrolla aceleradamente, estos atributos humanos se vuelven paradójicamente más valiosos y diferenciadores.

Este hallazgo plantea interrogantes importantes sobre la educación actual y la necesidad de fortalecer la inteligencia emocional en las nuevas generaciones. Educadores y psicólogos advierten que es fundamental reintegrar espacios para la interacción sin mediación tecnológica, promover la educación emocional formal y crear conciencia sobre la importancia de estas habilidades en un futuro cada vez más automatizado. La tercera edad nos ofrece, en este sentido, un modelo a considerar.